Llorando frente al espejo
“Espero
que Kid A sea un suicidio comercial.
No es un mal final para una banda de rock que nunca quiso estar en primer
lugar”. Estas palabras brotaron de la boca de Thom Yorke cuando tuvo que
referirse al nuevo trabajo de su banda. ¿Otra de las tantas poses rockeras o
dice la verdad?… El tiempo lo dirá. Lo cierto es que en su disco más
esperado, Radiohead se muestra como un grupo tímido, introvertido. Caminando
por la senda de tierra en lugar de hacerlo por la ruta que asfaltaron con Ok
Computer, Yorke y los suyos le dan la espalda a su historia y se embarcan en
un torbellino de autoindulgencia, en el cual la experimentación le gana la
pulseada al formato de canción convencional. El quinteto inglés demuele la
estructura del hit radial (aquella que pide a gritos la
estrofa-estribillo-estrofa) haciendo caminar a sus composiciones por un campo
minado. Empujándolas para que exploten en una orgía de programaciones, climas
tenebrosos, guitarras disonantes, y un claro existencialismo rockero.
El
cantante vuelve a mostrar su decepción con la vida, citando a buitres de la
muerte, sentimientos congelados, pantanos que albergan personas, sexo barato y
películas tristes, entre otras tantas metáforas que helarían la sangre de Wes
Craven (director de Pesadilla, Scream, Las
Colinas Tienen Ojos, entre otros films).
Dentro
de este contexto, “Everything In Its Right Place” se encarga de dar el
puntapié inicial, dejando avizorar, entre el sonido de un lúgubre órgano, la
gran cuota de valentía que hay que disponer para transitar por las 10
composiciones de Kid A. El freak Tom
canta al borde del abismo en “How To Disappear Completely”, y parece llorar
su psicosis, sobre una programación jungle realentada, en “Idioteque”.
Radiohead vuelve a calzarse sus típicas vestimentas rockeras en “The National
Anthem”, “Optimistic” (quizá, el único punto de contacto con OK Computer), y “Morning Bell”.
Es
muy pretencioso decir que su álbum anterior fue uno de los mejores de la
historia, como es muy apresurado aseverar que Kid A será un fracaso comercial. Lo que sí podemos sostener es que
Radiohead tomó el desvío. En tiempos de estructuras preestablecidas y
etiquetas varias es la opción más sana e interesante que podrían haber
elegido
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